Enero de 2002 – Septiembre de 2004: Años de dolor
“Guga”, un ídolo con pies de arcilla (I)
“Guga”, un ídolo con pies de arcilla (III)
¡Las vacaciones en Florianópolis no cambiaron nada! En su isla natal, al sur de Brasil, Gustavo Kuerten pensaba volver a arrancar con buen pie y olvidar las 8 derrotas en sus 9 últimos partidos de la temporada anterior. Un esfuerzo baldío, ya que comenzó la campaña de 2002 con la misma tónica: derrotas prematuras y, sobre todo, amargadas más aún por esos malditos dolores de cadera. Así ocurrió contra Julien Boutter en el Abierto de Australia, y luego contra Agustín Calleri en Buenos Aires. Por lo demás, fue tras esa derrota ante el argentino cuando ‘Guga’ decidió que debía operarse. “Estaba tan nervioso y frustrado en aquel partido que se golpeó con la raqueta en la cabeza y en las piernas. Ya no soportaba no poder jugar al 100%”, recuerda Diana Gabanyi, su responsable de prensa.
Siguiendo los consejos del sueco Magnus Norman, rival y amigo, Kuerten emprendió camino hacia Nashville (Estados Unidos), para ser operado por un especialista, el doctor Thomas Byrd. El 26 de febrero se sometió a una artroscopia en la cadera derecha que permitió restaurar una fisura en el cartílago de la cabeza del fémur. Sólo Rafael, su hermano mayor, y su entrenador, Larri Passos, estuvieron presentes en esa intervención. Este último, además, guarda un recuerdo emotivo de aquel funesto día. “Toda mi vida me acordaré de esa fecha”, nos confesó Larri. “‘Guga’ se operó el 26, y al día siguiente fallecía mi madre [como consecuencia de un cáncer fulgurante]. Fue la jornada más triste de toda mi existencia. Todas mis referencias se vinieron abajo aquel día…”.
Después de la operación, Gustavo Kuerten acudió a Bahamas para descansar, lejos de la agitación mediática que rodeaba entonces al ex nº 1 mundial. Tras una convalecencia de un par de semanas bajo el sol caribeño, “Guga” reanudó su temporada, en Mallorca, donde se inclinó en la 3ª ronda frente a Gastón Gaudio. Las señales eran buenas por entonces, salvo unas pequeñas contracturas post-operatorias que sentía en el glúteo. Nadie les concedió mayor importancia, pero esas molestias iban a tener graves consecuencias para los siguientes años de su carrera… Acompañado por Alex Stober, un fisioterapeuta de la ATP que trabajó mucho tiempo con Pete Sampras, Kuerten alternó cosas buenas (victoria en Costa do Sauipe, final en Lyon con triunfo incluido ante Marat Safin) y decepciones (derrotas ante Albert Montañés en Roma, Albert Costa en Roland Garros, Sjeng Schalken en el US Open…)
Como es lógico, la temporada 2003 no tuvo mucha más consistencia. Bien es cierto que se adjudicó los torneos de Auckland (contra Dominik Hrbaty) y San Petersburgo (contra Sargis Sargsian), pero volvió a estrellarse demasiado pronto en Roland Garros (contra Tommy Robredo en octavos de final) o el US Open (contra Dmitri Tursunov en 1ª ronda). Su cadera y su glúteo le molestaban por momentos, pero el jugador apretaba los dientes. Volvió a alcanzar una clasificación más acorde con su caché (16º de la ATP) y Larri Passos pensó entonces en hacer un paréntesis con su pupilo. “Después de San Petersburgo, pensé por primera vez en dejar de colaborar con ‘Guga’. Estaba jugando muy bien en ese final de año, y me dije a mí mismo que ya había hecho todo lo que podía por él… Finalmente, me quedé a su lado. Quería preparar bien la temporada 2004, pero me llevé una decepción, pues él tomó otro camino durante las vacaciones”, recordó.
Guga entabló en ese momento una colaboración con una fisioterapeuta de Florianópolis, Mariângela Lima, cuyos métodos, lógicamente, no eran los preconizados por su exigente técnico Larri. En medio de una cierta confusión, Kuerten intentó subsistir y superar los dolores, cada vez más intensos. Su comienzo de temporada, en cualquier caso, fue alentador, y vino marcado por una final en Viña del Mar y una victoria en Costa do Sauipe (contra Calleri). Pero de regreso a Europa, los dolores alcanzaban el paroxismo: la cadera, la pierna, el glúteo… ¡Todo estaba ligado y todo estaba oxidado!
Tras su derrota en la 3ª ronda del barcelonés Conde de Godó, contra Gaudio, prácticamente era incapaz de andar. Renunció a los torneos de Roma y Hamburgo, y el médico de la selección española de tenis le preparó un programa de rehabilitación para que pudiese jugar en su cita preferida, en Roland Garros. “Por culpa de los dolores, no podía mantenerme más de 2 horas sobre la pista. Realmente, no sé de dónde saqué las energías necesarias para ganar a Almagro (en la 1ª ronda y en 5 sets). Fue algo mágico”, recordó el triple campeón del torneo. “¡Cada vez que juego en Roland Garros, siento cosas muy especiales!”. Hasta tal punto que ‘Guga’, en una nube, fue eliminando sucesivamente en las pistas de la Porte d’Auteuil a Gilles Elseneer, al maestro Roger Federer y a Feliciano López, antes de caer en cuatro mangas contra David Nalbandian. “Todavía tengo en la cabeza aquel passing cruzado de Nalbandian (en aquella bola para el cuarto set a favor de Kuerten). ¡No lo olvidaré nunca! Por escasos milímetros, era el cuarto título asegurado para Guga”, lamenta todavía hoy Larri Passos.
El regreso a la realidad iba a ser complicado para Kuerten. La gira norteamericana fue un fracaso, los JJ.OO. de Atenas también, los dolores se intensificaron y, de ese modo, se hizo necesaria otra operación. “Mirando hacia atrás con perspectiva, me digo a mí mismo que esos años al final fueron muy buenos”, analiza hoy ‘Guga’. “Dado mi estado físico, ganar torneos y acercarme al ‘top 10’ ya era en sí una hazaña. No me di cuenta de ello porque seguía siendo muy exigente conmigo mismo”. Efectivamente, la continuación iba a ser menos alentadora…